Es
cierto, el mundo parece ir a la deriva, guerras y desencuentros por
todas partes, personas deseando el mal a personas, muchas personas
sufriendo en sus carnes la señal del cáncer y sin embargo seguimos
con nuestra envidia, en este o aquel, bien sea porque tiene mejor
coche, mejor mujer, mejor ropa o cualquier circunstancia que se pueda
imaginar.
Vivir
en el Amor del Padre.
Se hace difícil, desear cosas buenas a los
demás, cuando todos sentimos en nuestra vida, momentos de lucha,
momentos no agradables para nadie, cuando sentimos que las cosas se
nos escapan de las manos y parece ser que nada de lo que hacemos, es
suficiente para poder enderezar las cosas y parece que el mundo se
ceba, en mostrar tu peor cara, esa,que ni a ti te gusta.
Con
esto quiero decir:
Que
es muy fácil predicar el Amor de Dios, cuando todo va, medianamente
bien, cuando las cosas funcionan. Pero, cuando las cosas se ponen
difícil, cuesta arriba, es cuando el desanimo, el yo no puedo;
intenta instalarse en tu vida y déjame decirte:
Todos
somos seres humanos, todos cometemos errores, tenemos momentos malos,
la vida puede llegar a ponerse muy dura. Yo más de una vez, he
pensado ya me habéis ganado, me tenéis rendido.
Quizás
esa es la cuestión.
Dios
desea vernos rendidos, vencidos, proclamando al mundo que sin él,
nada somos, nada podemos y que es preciso, empezar a soltar la
inquietud, la inseguridad, nuestra debilidad, nuestros miedos e
intentar vivir, sin hacer daño a nadie, mostrando nuestra mejor cara
y aprendiendo a afrontar todos los reveses que la vida nos da o bien
superar todas las pruebas que han de servir para nuestro crecimiento,
como seres humanos, como personas de bien.
Así
pues, si pasas por el valle de la vida, no dudes, que serás puesto a
prueba, en tus creencias, en tus convicciones, en tus principios y no
importa que cambies de forma de pensar o de parecer, siempre que lo
hagas en convicción al Amor de Dios y sin faltar a nadie, ni a ti
mismo.
Entiendo
que muchas personas, no sean capaces de creer en Dios.
Que
se preguntan, ¿Cómo Dios permite tanta maldad, tantas muertes de
inocentes?
La
verdad, estoy llorando, pensando en todas esas personas que no saben,
si llegarán a mañana, por la circunstancia que sea.
Debemos
aprender a soltar, como decía antes, nuestras inquietudes,
inseguridades y miedos.
Diciendo:
Padre
tu sabes, cuales son mis fuerzas, mis deseos, mis debilidades, sin tu
manto protector nada puedo y en ti, todo lo puedo, hasta aquello que
parece imposible.
El
Señor dice: “Venid a mí todos los cansados y agobiados y yo os
haré descansar” Mateo 11:28
Si
necesitas algo del creador abre tu corazón y pídele que te muestre
su Amor y bendición, en el nombre del Padre, Amen