El camino de Santiago se ha convertido en un trayecto de peregrinación de personas de todo el mundo, que han querido buscar su conexión con el espíritu, consigo mismo o con nuestro creador, Dios.
Todos los que realizamos el camino, lo realizamos por distintos motivos. Unos por una promesa, otros buscando respuestas de su vida, algunos buscando esa conexión con Dios vía el apóstol Santiago.
Vienen personas de todos los lugares del planeta, por amor a Dios, a lo que representa, pasando cuentas en su vida, unas vidas muy cortas y otras en agradecimiento a vidas muy largas. En definitiva cada persona, con sus propias inquietudes, deseando que ese camino, marque un antes y un después en sus vidas.
¿Se producen milagros en el camino?
Considero que se producen muchos, igual no todos los deseados, pero déjame decirte:
Que son muchas las cosas, que cambian en las personas que hacen el camino, esa rotura o quebrantamiento, cuando ves que pasas por el pórtico de la Catedral de Santiago. Has llegado a la meta, esa que puso a prueba, tu ser, tu persona, tu equilibrio, la lucha del ser humano contra si mismo.
Lo principal es una rotura interior de muchas personas, que llevan, su cuerpo a límites insospechados, lugares a los que nunca, llegaron antes.
Mi consejo:
Haz el camino como tú creas, sin obligarte más de la cuenta, conoce tu cuerpo y escucha lo, Todo irá bien, si no lo haces, puedes llegar a cometer una estupidez; prepara bien el camino y todo irá perfecto.
Acabar en la Catedral de Santiago, escuchando misa y viendo funcionar el botafumeiro, puede ser la guinda del pastel.
Muchos de nosotros, yo me incluyo, no lo habríamos conseguido, sin la ayuda del Espíritu, gracias Padre por todo. Amen

No hay comentarios:
Publicar un comentario